Islamofobia

Definir qué es la islamofobia es tarea fácil: es el sentimiento de hostilidad y odio hacia el islam y, por consiguiente, hacia los musulmanes, basada en la imagen del islam como una amenaza. Según se combine con diferentes creencias o ideologías, la islamofobia puede ser una forma de intolerancia religiosa o incluso de racismo. Pero la islamofobia no se limita solo al odio hacia los musulmanes, sino que se extrapola a todos los árabes, ya que en la gran mayoría de países occidentales unimos erróneamente la idea de persona árabe con persona musulmana. Sin embargo, no todos los árabes son musulmanes ni todos los musulmanes son árabes.


“La creencia en que el islam —y los musulmanes como encarnación suya—es el enemigo irreconciliable de «Occidente» y de todo lo que se identifica con«Occidente» sería la creencia que daría forma a la islamofobia. La islamofobia postularía, por tanto, que el islam amenaza «nuestra» seguridad y «nuestros»valores básicos, y que la lucha contra esa amenaza es una lucha por «nuestra»existencia y supervivencia.”

Los casos de islamofobia, aunque ya se daban antes, aumentaron a raíz de los famosos atentados a las Torres Gemelas del 11 de septiembre en Nueva York. Desde entonces se ligan automáticamente, no solo los conceptos de árabe luego musulmán, sino que además se añade el ser terrorista. Por lo que el esquema del odio sería árabe, luego musulmán, luego terrorista radical y violento. Los atentados del 11-S unidos a la mala fama del islam en Occidente solo sirvieron para empeorar la imagen de los árabes, ya que antes de ser considerados terroristas, se les tachaba de machistas y de extremistas, olvidando que la gran mayoría de musulmanes son moderados.

Las conductas islamófobas pueden ir desde las vejaciones y las humillaciones verbales hasta los ataques físicos. Pero además existe lo que podría denominarse islamofobia socio-política, en la cual entraría la prohibición del uso del velo/hijab o la prohibición de construir nuevas mezquitas. Esto, sea por hostilidad hacia el islam y/o los musulmanes o sea por laicismo, no dejan de ser comportamientos islamófobos, ya que coartan la libertad religiosa de los individuos, la cual quiero recordar que está recogida en la carta de los Derechos Humanos como un derecho universal de todas las personas. También en el territorio español contamos con la Ley Orgánica 7/1980, de 5 de julio, de libertad religiosa.
Añadiría incluso que a la hostilidad basada en el laicismo se une una intolerancia religiosa que aflora de manera muy potente en los países occidentales más progresistas, por su visión egocéntrica del mundo, ya que desde Occidente nos sentimos moral e intelectualmente superiores que muchos países de Oriente (y no tan Oriente), lo cual es un grave error.

Es importante hace hincapié en que la islamofobia y el antisemitismo no son la misma cosa. El antisemitismo, a pesar de la creencia general, no es solamente el odio a los judíos, sino el odio hacia los semitas, que son aquellos pueblos cuya lengua materna es el semita. Por los tanto, los árabes también son de origen semita, luego decir que ser antisemita es ser antijudíos, desde el punto de vista etimológico, es incorrecto. 

La islamofobia actual se basa en una cierta hostilidad o desconfianza hacia la religión islámica, así como racismo hacia los inmigrantes árabes. Las mujeres son quienes se llevan la peor parte, ya que al llevar velo es más fácil reconocerlas, por lo que son el blanco más común de las vejaciones verbales y los ataques físicos, además de que se les dificulta la integración en las comunidades. Porque ya ha sido acuñado el término “islamofobia de género”, aquella que solo sufren las mujeres arabomusulmanas que tienen que soportar que se las trate como “mujeres de segunda clase”, oprimidas, retrasadas y que buscan que se las salve. Este argumento es el más repetido por todos, pero no por ello es válido. Para esto solo se expone una solución: que se quiten el velo (lo cual entraría ya en un debate de feminismo, al cual no voy a entrar. Se puede leer más en la anterior entrada sobre el velo islámico).

Para terminar solo quiero añadir que nos miremos al espejo y pensemos en nuestros prejuicios, porque muchas veces y sin querer discriminamos a algunos colectivos por motivos injustos, los cuales no merecen esa discriminación. Nadie es superior a nadie, ni nadie es el mejor. Partamos de la base de que todos somos personas libres e iguales. 


Acerca de Andrea G.

Estudios semíticos e islámicos
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